roger eno – flood

Nunca he sido particularmente entusiasta respecto a la llamada “música de relajación” o “new age”, contenidos hechos para ser música de fondo. En lo personal el valor de la música radica en que no sea tan sólo música de fondo, sino que sea capaz de mostrar de generar una respuesta emocional diversa dentro de una propuesta original. Por lo general en cambio, me había encontrado con trabajos emocionalmente áridos y que parecían salidos de una fábrica en vez de un artista.
Dicho lo anterior, me he sorprendido escuchando Flood de Roger Eno, donde el músico muestra los resultados de un experimento realizado para ser banda sonora de una exposición. El proyecto consistía en la generación de una música no intrusiva pero permanentemente cambiante a partir de sonidos previamente grabados. Para ello Eno generó 20 eventos sonoros, tales como acordes de piano, campanas, voces, espacios de silencio, canto de pájaros, etc. y los alternó aleatoriamente. El exitoso resultado de generar música gobernada por el azar llevó a plasmarlo también en un CD, y así, Flood es una única pista de 75 minutos de sonidos que a veces se agrupan, otras veces aparecen en solitario, mientras que en otras simplemente queda el silencio. Nunca deja de sorprender este flujo sonoro, siendo tal y como era la idea inicial, un perfecto telón de fondo y no un punto focal. 
Así, Flood se ha transformado en un disco ideal para acompañarme en actividades diarias como leer o escribir, así como también para llevarme al sueño, con su secuencia impredecible de sonidos. Absolutamente recomendable.
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frágil

Fragile (music), de 2005, es un disco en piano de Roger Eno. No, no Brian, Roger. El piano por momentos es mínimo y el espacio para el silencio es casi tanto como el de sonido. De hecho, el primer tema, Somewhere Else, parte tras 5 segundos de silencio, como si realmente Eno estuviera en aquel otro lugar. Por momentos desoladoramente frío, Fragile (music) duele. Cada nota es capaz de irradiar tristeza y fragilidad, de haceros sentir lo que el autor sintió durante ese “dreadful period” en que fue compuesto, como Eno reconoce en el librillo acompañante.

Música que te lleva a ese exacto lugar emocional en el que no necesariamente deseas estar, pero a los que a veces es necesario llegar para generar la experiencia catártica.

Algo similar ocurre con Lo Bueno de Llorar, película de Matías Bize. Es el silencio el que llena espacios, el que gobierna la situación. Las charlas son breves intercambios de frases, los monólogos no son seguidos de respuestas memorables. Tampoco hay locaciones turísticas ni grandes giros argumentales. Se nos omiten deliberadamente elementos de la historia con lo que el espectador puede verse sin mayor dificultad representado en la pareja protagónica.

Todo lo llena el silencio. Ese silencio que finalmente no sólo se cuelta entre las notas del piano de Eno y en las escenas de Bize, sino que también está siempre con nosotros, o al menos algunos de nosotros. Después de todo, las palabras a veces pueden ser contraproducentes si no se logra dar con las adecuadas, cosa que habitualmente sólo ocurre en películas. No como la de Bize, por cierto. Pero más de ello en otra ocasión.

Ver
YouTube: Roger Eno – Fragile (Music)
En cines: Matías Bize – Lo Bueno de Llorar