el lado oscuro de las reediciones

Si fueras el ejecutivo de una compañía discográfica, ¿Cómo te acercarías a uno de los mejores y más vendidos álbumes de la historia? ¿Cuál debiera ser el acercamiento si además se trata de una de las bandas con mayor reputación del rock, una con una discografía poblada por grandes conceptos? Cuando un disco ha vendido cerca de 50 millones de copias a la compañía discográfica probablemente no ve la diferencia entre producto y arte.

La más reciente serie de reediciones de Pink Floyd, con una gran campaña publicitaria asociada, consiste en 3 formatos de edición distintos, considerando distintos niveles de fanatismo, yendo desde ediciones simples remasterizadas (con la opción de un box conteniendo los 14 álbumes, siguiendo la misma linea de Oh By The Way, caja editada hace sólo 4 años), a ediciones con discos dobles con material agregado, para finalmente llegar a las Immersion, dedicadas a los fans más acérrimos y dispuestos a realizar gastos importantes, hasta el momento anunciadas sólo para los 3 álbumes más exitosos del grupo.

Debo haber preordenado la edición Immersion de Dark Side of the Moon muy poco tiempo después del anuncio de la campaña. Saber que contaría con una reedición en formato 5.1 en formato bluray fue suficiente para pagar un monto que prefiero no recordar.

Demoró en llegar, gracias a los clásicos retrasos en el correo con paquetes grandes, pero finalmente lo tuve. Sin embargo al momento de abrir el box sentí un profundo rechazo por mi compra. Si, estaba la mezcla sin compresión 5.1 de 2003 (si no está roto, no lo arregles), así como la cuadrafónica de 1973, y por supuesto un adecuado número de extras incluyendo versiones alternativas, temas inéditos, temas en vivo y un documental realizado para la reedición 2003, así como dos libros, uno con el arte del disco, otro con fotografías de la época, pero antes de llegar a todo ello tuve que bucear por una serie de bonos que jamás habría esperado ver asociados a una edición de Pink Floyd: ¿posavasos, bolitas, una bufanda? ¿Alguien va a realmente comprar un boxset de Pink Floyd por tener los posavasos de colección? Pareciera ser más bien una confusión en el departamento de marketing de EMI, donde alguien debe haber dicho “oh, y por cierto, ¿quién es Pink?”

Otros articulos “para coleccionistas” parecen ser más acordes pero no puedo evitar criticarlas, como una serie de tarjetas, que tal como aparecen descritas “son una serie de oscuras imágenes Floydianas reminiscentes de tarjetas de cigarrillos (pero éstas son tarjetas anti-cigarrillos). Pueden ser encontradas en varios productos de Pink Floyd”. Es así como ahora tengo 4 de 57 (ninguna de ellas referente a Dark Side of the Moon) y me imagino que si comprara la campaña completa de “productos Pink Floyd” tendría el set completo.

En el fondo (literalmente, pues el material realmente relevante, la música y el arte de portada, están al fondo de la caja) se trata de un excelente set que recopila todas las mezclas existentes, las entrega en un formato sin compresión y agrega material de archivo, sin embargo deja a Dark Side of the Moon, el álbum, como el producto anexo de Dark Side of the Moon, el fenómeno reflejado en un prisma.

Éste no es un caso único. Similares características presenta la  reedición de Wish You Were Here, pero afortunadamente en ese caso fue editada una edición SACD con la misma mezcla 5.1, en una edición mini libro conteniendo todo lo que se espera de una edición para coleccionistas: manufactura de lujo, una nueva versión del arte de portada y por supuesto todas las imágenes del arte original. La próxima edición de The Wall seguirá la misma tendencia, recopilando lo existente, pero sin ofrecer mayores novedades. Es más, en este caso ni siquiera fue realizada una mezcla surround, por lo que además el disco en si no debiera presentar mayores modificaciones más allá de una nueva remasterización.

El caso de Pink Floyd dista mucho de ser un caso aislado. Al poco tiempo de que en 2011 Rush editara una fantástica edición CD + bluray 5.1 de su clásico Moving Pictures, que muchos esperábamos fuera la partida inicial para una campaña de reedición, surgieron 3 box sets recopilando en forma parcial la discografía de la banda, cubriendo sólo hasta 1988 (aquellos editados por Mercury), con un formato muy particular: por cada box (llamado “Sector”) de 5 discos, sólo uno recibe tratamiento 5.1. ¿Y si ya compré Moving Pictures? bueno, ahora si compro el Sector 2 lo tendré en duplicado, claro que en una menor calidad.

Peter Gabriel, quien continuó su proyecto Scratch My Back con New Blood, álbum y gira con versiones para voz y orquesta de lo mejor de su carrera, editó New Blood como edición sencilla y otra limitada con un segundo disco de versiones instrumentales, y a su vez editó New Blood Live in London, en formato DVD, Bluray y Bluray 3D. Por supuesto, ytambién se editó una edición limitada con un empaque de lujo, y que ofrece además el disco New Blood, pero no el segundo disco instrumental, con lo que habría ofrecido una excelente recopilación de todo el periodo New Blood.

Es imposible no considerar que en el producto final de las reediciones influye si en ellas participación los músicos que participaron en las grabaciones o si sólo fueron las discográficas buscando generar un ingreso en una era en que editar un álbum sin ningún bono parece no ser una opción ante las descargas en mp3. En una reciente entrevista a Steve Howe, guitarrista de Yes, éste se manifiesta sorprendido al enterarse de la reedición de Anderson Bruford Wakeman Howe y manifiesta su molestia indicando cuán mejores podrían ser las reediciones si preguntaran a las partes involucradas, planteando a su vez que es un esquema que debe terminar.

¿Ejemplos a destacar? por supuesto que los hay. Genesis y Depeche Mode siguieron acercamientos muy similares a la reedición de sus discografías: Ediciones dobles CD (o SACD) + DVD para cada uno de los discos con nuevas mezclas 5.1, con entrevistas a las partes involucradas, junto a bonus tracks. King Crimson ha seguido una ruta similar, claro que no pidamos entrevistas a Robert Fripp, pero nos compensa ofreciendo además la mezcla original para los más puristas. ¿Qué vincula a estas campañas? la directa participación de los músicos.

Ciertamente el negocio de las reediciones no es nuevo, pero al parecer se hará cada vez más común ver una y otra vez ediciones “definitivas” y “limitadas”. La tarea para los fans será determinar quiénes están detrás de éstas, evaluar si cumplen las expectativas, y por sobre todo, evitar caer en la tentación de comprarlas por mero afan completista.

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la nueva sangre de Peter Gabriel

Cuando un músico decide hacer una gira con orquesta es bastante esperable que al menor por parte de sus fans se generen ciertos temores. En general los resultados de esos emprendimientos son más bien irregulares, con orquestas jugando el rol de un -muy caro- accesorio para la presentación de una banda, como se ha criticado a un contemporáneo como Sting y su Symphonicities. En el caso de Peter Gabriel y su gira New Blood la promesa era de estar ante algo diferente, basado en su política de “no guitarras, no bajo, no batería” implica que aquí la orquesta tomaría total protagonismo.

Las expectativas y los cálculos sin embargo quedan cortos cuando estás en un Movistar Arena casi lleno, ves cómo se instala la New Blood Orchestra junto a Gabriel y escuchas la perfecta partida con Heroes de David Bowie, al tiempo que sientes cómo se erizan los pelos con ese perfecto arreglo minimalista para cuerdas.

Gabriel ciertamente confía en la calidad de su show y prosigue sin apoyarse en sus singles más exitosos durante toda la primera mitad del show. Además del ya mencionado Heroes, el disco de versiones Scratch My Back (2011) es recordado con Après Moi, con el dramatismo del piano de la original de Regina Spektor aumentado por el arreglo orquestal, mientras Gabriel, con su expresivo registro aporta un matiz más oscuro a la composición. Aquí también se hace notorio el muy logrado apoyo visual a través de iluminación y pantallas gigantes con animaciones acordes a cada cada canción.

Rápidamente podemos notar que Gabriel está en perfecta forma vocal, siendo capaz de imprimir el carácter adecuado a cada uno de los temas. Además se muestra participativo con su audiencia, hablando o leyendo en español explicaciones a buena parte de los temas.

Pronto en el show hace un saludo a Chile con un recuerdo de su compromiso de larga data con la lucha por el respeto a los derechos humanos: Wallflower, interpretada con la orquesta dando los toques precisos para potenciar el dramatismo y humanidad de sus letras. Más adelante vendría otra canción/himno emblemática, Biko, con todo el público siendo dirigido por el conductor Ben Foster para su coro.

San Jacinto, I hold the line..

Ciertamente muchas de las composiciones de Gabriel podrían imaginarse con un arreglo sinfónico, siendo ello especialmente cierto para aquel material más expansivo, experimental, o quizás incluso “progresivo”. Ahí está Signal to Noise, el épico climax de su disco Up, un intenso llamado a retener la señal dentro de un mundo lleno de ruido, que aquí llega a niveles insuperables en su sección final, ahora totalmente instrumental. En el otro lado del espectro sinfónico está San Jacinto, donde un arreglo minimalista captura la esencia de la original y la transforma en una composición (aún más) de otro planeta. Las disonancias alternadas por melodiosidad de esa fantástica exploración de los miedos que es Darkness también se traducen de excelente forma al arreglo orquestal.

Otro de los tantos momentos notables resultaron los temas en que se reemplazó percusión por orquesta. Intruder, clásico de su tercer disco no perdió ni un poco de su agresividad, con una interpretación vocal con un perturbante tono. Rhythm of the Heat, en tanto, quizás mi tema favorito de todo el catálogo de Gabriel, resultó el momento más intenso de la noche, con su amenazante primera sección y una sección final ahora orquestal, sencillamente demoledora.

La traducción sinfónica para los éxitos de Gabriel resultan casi sin excepción destacables. Si bien en Digging in the Dirt la orquesta me resultó más bien intrusiva y la canción perdió esa exquisita agresividad presente en su versión original, para otros clásicos como Mercy Street, Solsbury Hill (Himno a la Alegría incluído), así como las infaltables In Your Eyes y Don’t Give Up (en que muchos no extrañamos a Kate Bush gracias a un notable apoyo vocal femenino) el arreglo sinfónico jamás hizo que se perdiera la exquisitez pop de esas canciones.

Como en pocas ocasiones en el pasado, al término del show quedo sonriendo. Y es una sonrisa que se ha mantenido. Es la sensación de haber estado ante la demostración de que incluso ideas tan repetidas como la “gira con orquesta” pueden brindar resultados asombrosos. La sensación de que un personaje como Peter Gabriel, a sus 60 años, aún es capaz de sorprendernos, si no con material nuevo, con una nueva mirada a una obra que sabe perdurar en el tiempo. De eso se trata esto de la Nueva Sangre. Sin lugar a dudas uno de los mejores recitales que he presenciado.

Turn it on again: reedición del catálogo de Genesis

Genesis es, curiosamente y pese a sus millones de discos vendidos, una de aquellas bandas que pasan particularmente desapercibidas en los recuentos históricos del rock. Nunca favoritos de la crítica, ya sea por sus excéntricos primeros álbumes que los colocaron en la cúspide de la vanguardia progresiva de los años setentas, o por sus últimos trabajos peyorativamente calificados como música pop, se ha tratado históricamente de una banda poco comprendida.

Aún así, Genesis cuenta con una sólida base de fanáticos, cómo lo demostró su exitosa gira por Europa y Norteamérica que figuró entre las más exitosas de 2007 y que reunió a Tony Banks, Mike Rutherford y Phil Collins, la formación que se mantuvo por más años y que produjo más trabajos, pero no necesariamente la más anhelada por los fans más acérrimos, que siguen soñando con una reunión con Peter Gabriel y Steve Hackett.

Entretanto, la última década de Genesis, silenciosa en cuanto a producción de material original, ha sido particularmente rica en publicación de material de archivo. Ahí están los box sets Archive 1967-75 y 1976-92, que reunieron material en vivo, caras B y tomas previamente inéditas. También la edición en DVD de las giras de Invisible Touch (Live at Wembley Stadium) y We Can’t Dance (The Way We Walk), la aparición de compilados cubriendo la historia completa de la banda, uno conteniendo los “hits” junto a una regrabación de The Carpet Crawlers, otro, The Video Show, conteniendo los videoclips, y un tercero The Platinum Collection, en una edición triple conteniendo “lo mejor”, brindando una mirada más amplia a lo que fue la carrera de Genesis, con mayor énfasis en material que no necesariamente fue single, pero que si es atesorado por los fans.

Sumemos luego las ediciones en relación a su gira de reunión, el disco doble Live Over Europe y el DVD When in Rome, y el libro autobiográfico Chapter and Verse y tenemos como resultado una considerable cantidad de material. Ello sin considerar que el fan acérrimo estará interesado en obtener también las recientes reediciones remasterizadas del catálogo de Peter Gabriel, Steve Hackett y Anthony Phillips.

Lo anterior sin embargo se reduce a una pequeñez cuando enfrentamos el proyecto más ambicioso relacionado al catálogo genesiano, el que quizás es el trabajo de reedición más grande llevado a cabo por banda alguna respecto a su catálogo: Entre 2007 y 2008 se editaron en forma de tres box sets la discografía completa del grupo (descontando al primer disco, From Genesis to Revelation), en formato SACD/CD + DVD. En un esfuerzo inédito, el proyecto no se limitó a nuevas remasterizaciones del material, sino que a una completa remezcla en versiones estéreo y 5.1 de cada álbum, manteniendo el espíritu, pero limpiando el sonido, brindando una claridad sonora ausente especialmente en los primeros trabajos, grabados en años de presupuestos escasos, limitaciones técnicas y escaso tiempo para las grabaciones. Tamaño trabajo fue llevado a cabo por el ingeniero en sonido Nick Davis, con apoyo directo de Tony Banks y la aprobación de todos los miembros y ex miembros de la banda.

Es difícil destacar trabajos, pero discos como Nursery Cryme, And Then There Were Three, o Genesis se ven notoriamente beneficiados. Punto aparte es The Lamb Lies Down on Broadway, cuyo resultado es sencillamente sobrecogedor, con un sonido que quita el aliento, y la presentación en forma sincronizada con la música de las diapositivas originales de la gira de 1974, junto a imágenes y video de archivo.

Cada trabajo ha sido además acompañado de abundantes entrevistas a los músicos involucrados, brindando luces sobre el proceso compositivo, las relaciones internas de los músicos y la valoración que hacen de la su obra. También se incluye abundante material de video de archivo, tanto en actuaciones en vivo, como documentales y videoclips, la gran mayoría previamente disponible sólo en bootlegs.

Mientras cada disco puede ser adquirido por separado, cada una de las tres cajas cuenta además con un disco de material extra incluyendo caras b del período así como material previamente inédito, junto a un librillo con interesantes textos y fotografías. En el caso de la caja del período 1970-1975, la guinda de la torta es una suite de cuatro temas inéditos de 1970 compuestos como banda sonora para un abortado documental. La caja 1976-1982, en tanto incluye todas las caras B, incluyendo dos que habían sido excluídas del segundo Archive. Tan sólo el disco bono de la caja 1983-1998 resulta algo mezquina, excluyendo parte de las caras B de Calling All Stations, el último disco de Genesis, con el vocalista Ray Wilson.

El resultado final es ciertamente elogiable. Lo que pudo ser tan sólo una reedición más se transforma en una labor de amor hacia un catálogo que invita a ser redescubierto.