marillion – best sounds tour: Chile

Marillion es sin lugar a dudas una de mis bandas favoritas, y por tanto declaro una mirada aquí sesgada, pero también apasionada. Con Marillion no fue un caso de amor a primera vista: me tomó un tiempo encantarme con sus primeros discos, y luego otro tanto más con Hogarth, pero con el paso de los años mi gusto por los discos con Fish fue disminuyendo, y la época h, pronto ampliamente superior en número y gama estilística, la he recibido con mucho mejor gusto, sin ello significar que no considere  que hayan dado algunos pasos dubitativos o en falso, pero ¿quién puede aspirar a la perfección?

Marillion 20

Teatro Caupolicán, 18/10/12

Quizás algo cercano a la perfección fue para mi el conciertos de 2012 de Marillion, en el Caupolicán, cargado con buena parte de lo que considero lo mejor de la banda, ante un teatro repleto, y una banda que parecía no comprender cómo tras tantos años fuera del mainstream, aún lograba semejante arrastre.

Marillion, a diferencia de muchas bandas de rock progresivo, funciona como un ensemble. Compositores de canciones, más largas, más cortas, por sobre todo, lo de ellos no es la destreza instrumental – que probablemente tengan. Cada vez que hay un solo, es por razones estrictamente musicales, y no por demostrar una destreza.

Cuando las composiciones se extienden en duración ¡y vaya que se pueden extender!, lo hacen por el requerimiento de un desarrollo dramático. Sus épicos clásicamente relatarán una historia, un viaje físico, temporal o emocional, muchas veces a través de una serie de viñetas musicales enlazadas. Nada de secciones instrumentales de 10 minutos, por cierto. La progresividad no está ahí, y quizás por eso muchos no vean el progresivo en el Marillion tardío.

Son expertos en el dramatismo, y es por ello que me sentí desilusionado esta vez del primer show en Chile en Monticello. Pues claro, no hay lugar a dudas con que también son capaces de generar muy buenas canciones pop, de aquellas que pueden seguir sonando por años en radios del adulto joven, pero de aquellas hay otros que también pueden hacerlas, y puedes quedar perdido en un océano de buenas y anónimas canciones pop, similar como ocurre con Mike and the Mechanics. La diferencia entonces está en todo lo demás que son capaces de hacer estos tipos, y que Mike Rutherford dejó de hacer hace demasiados años.

La diferencia va en ser capaces de correr riesgos, desde hacer un disco conceptual cuando hacerlo era un suicidio comercial (Brave), hasta editar un disco doble cuyo primer disco es un ciclo de canciones atmosférico y decididamente poco inmediato, dejando el material más “tradicional” (a estándares de la banda) para el segundo (Happiness is the Road, volúmenes 1 y 2). No siempre he estado de acuerdo con el desafío, y éste no siempre ha sido musical: editar Marbles como un disco sencillo, retirando la obra maestra Ocean Cloud, y dejándola sólo para la venta directa por su página web no puedo no verlo como un error. Pero considero vital el correr riesgos, y en eso Marillion ha sido una banda tremendamente satisfactoria.

Vuelvo ahora a sus conciertos: decía ya que me sentí decepcionado con el show en Monticello, y es que claro, partieron con Gaza, y poco después en el set estuvo la memorable y atípica Man of a Thousand Faces, pero entremedio y hasta el cierre con la siempre emocionante Neverland tuve más un Greatest Hits Tour que un Best Sounds Live (setlist acá). Por cierto, los fans de la época Fish tuvieron suficiente espacio para disfrutar, y afortunadamente no sólo con las recurrentes, sino también con la dupleta más contundente de Warm Wet Circles/That Time of the Night.

Caupolicán 16/05/14

Teatro Caupolicán 16/05/14

Me faltaba el balance entonces, y afortunadamente para la segunda noche, en un Caupolicán nuevamente repleto, el balance llegó de la mejor manera. Si bien el setlist se perfilaba sin mayores cambios, el ambiente ciertamente daba para más. El público encendidísimo, desde un comienzo ovacionando al grupo, y Hogarth simplemente extasiado: corriendo de un lado al otro del escenario, haciendo cantar a la audiencia durante buena parte de las canciones (y nosotros buenos fans, cantando bien casi siempre), subiendo peligrosamente a los parlantes (y haciendo sufrir a sus roadies), corriendo por entre el público (y cayendo al suelo en el intento de volver).

Sin retirar nada (salvo la improvisada versión de Hotel California de la noche anterior), rescataron Uninvited Guest de Seasons End, y más importante aún, para el primer encore nada más ni nada menos que los 17 minutos de Ocean Cloud, el más atmosférico épico de la banda. Podrían haber tocado sólo este tema y quizás habría vuelto a casa igual de feliz.

La maratón de Marillion no habría estado completa si no hubiera estado completa sin el cierre con mis buenos amigos de Fugazi – Tributo a Marillion. Si bien la vez anterior habían ya contado con Mark Kelly y Steve Rothery, ahora, en un lugar mucho mejor, el auditorio de la Escuela Moderna de Música, la propuesta incluía vino de honor, exposición de fotografías del Sr. Rothery, y su participación junto a la banda en toda la segunda mitad del set. Si bien a mi pesar con un franco predominio de la época Fish  (debo decir si que temas como Incubus o Fugazi son en realidad muy buenos temas para escuchar de vez en cuando), el público mostraba su afecto, y se notaba lo agradecido que este humilde ídolo estaba de esas manifestaciones.

Tras estos tres días de celebración de la música de Marillion no puedo sino sentirme feliz. Tuve una vez más la ocasión de ver a una de mis bandas más queridas, cuyas composiciones significan más para mi. Pude además saludar a la banda, estrecharles la mano, y sacarme algunas fotos con ellos al término del show de Monticello (¡lo que ciertamente hizo que el nivel de decepción de la noche se disipara rápidamente!), y además pude reencontrarme con viejos amigos a quienes hacía mucho tiempo no tenía ocasión de ver en persona.

Todas cosas que podría hacer más y mejor en un Marillion Weekend Santiago. Creo que no soy el único que está pensando que tras el éxito de estos shows y el nivel de fanatismo que los chilenos han demostrado, bien podríamos cobijar con éxito uno de estos megaeventos, un sueño de todo fan de la banda que se precie de tal. Quién sabe, ¡quizás tenemos suerte!

Galería Flickr completa con mis fotos de Marillion 2012 y 2014 aquí

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Obras Cumbres: nuevos DVD de Los Jaivas y Congreso

En el domingo de un fin de semana en que el estudio ha gobernado las horas, decidí salir a dar una breve vuelta por el barrio. De pronto, casi sin poder controlarlo, entraba a una disquería. Tras el sentimiento de culpa inicial por saber lo que terminaría haciendo, una culpa que me hizo pensar si no sería similar a la del que entra al bar tras luchar por la abstinencia, vino la sonrisa, el “me lo merezco”, el “será sólo un disco”.

Pero es imposible llevar sólo un disco. Más cuando me encuentro con dos DVD recientes de mis bandas chilenas favoritas.

Ahí estaba Obras Cumbres, DVD doble recopilatorio de “videoclips” de Los Jaivas, editado este año, como secuela audiovisual del compilado de hace un par de años. Videoclips entre comillas, pues en su gran mayoría son registros de Los Jaivas en los distintos lugares en que han realizado filmaciones. Ahí está la Antártica, Torres del Paine, Isla de Pascua, y (por supuesto) Macchu Picchu. Ahí también están imágenes del Chile de los setentas, y cómo no, también algunos clips propiamente tales, algunos más conocidos (Hijos de la Tierra), otros sorpresas totales (El Gavilán).

Soy un gran seguidor de Los Jaivas, si bien no incondicional. Debo ser honesto y decir que hay material que me parece poco atractivo (En el tren a paysandú, Dónde estabas tú), pero cuando llegan alto, llegan más alto que ninguna banda nacional que haya escuchado.

Aquí llegar alto significan Los Jaivas progresivos, aquellos capaces de darnos Obras realmente Cumbres como Tarka y Ocarina -aquí en una aún más extensa versión en Isla de Pascua-, Canción del Sur, La Poderosa Muerte o El Gavilán. Sin olvidar a esos Jaivas enigmáticos de Águila Sideral, dramáticos de La Conquistada, o los más animados del Takirari del Puerto o del Mambo del Machaguay. Todo eso está aquí, y realzado con mezclas 5.1 para todos los temas. Una fantástica introducción a la banda para quienes aún sólo los conozcan por Mira niñita, Todos juntos o Sube a nacer conmigo hermano (también presentes aquí, por cierto)

Y al lado de Los Jaivas ahí estaban otras obras cumbres: Congreso a la Carta, DVD del show del mismo nombre de Congreso, de Abril de 2012, en lo que hasta donde sé, es su primer DVD. Es cierto que con una discografía tan amplia, es casi imposible hacer un mal set. Lo que podría ocurrir eso si, es ver una presentación deslucida. Sin embargo la agrupación ha sido consistentemente capaz de mantener un estándar de calidad altísimo: después de todo, estamos ante parte de los mejores músicos del país, encabezados por Sergio Tilo González y Pancho Sazo. Y cuando podrían hacer un show sólo de sus clásicos, continúan incorporando nuevo material (de su excelente último disco Con los Ojos en la Calle), el que es capaz de mezclarse sin ningún sentido de inferioridad con los temas de su extenso pasado.

 Saben además actualizar ese pasado: Invitan a Simón, hijo de Tilo González, a acompañarlos con su guitarra en una serie de temas (y por supuesto entre ellos SU tema, En el patio de Simón), presentan Impresiones de Agosto en su versión no censurada, ahora como Campanas de Tiza, y las caras “nuevas”, Sebastián Almarza (piano, teclados, voz principal en Canción Didáctica Nº1) y Federico Faure (bajo eléctrico y contrabajo) no se amilanan en nada frente a los miembros senior.

Destacable la sencilla pero teatral puesta en escena, con un registro a múltiples cámaras que siempre están donde se espera, y una mezcla de audio perfecta. ¿Si extrañé temas? claro, pero este show fue un ejercicio democrático donde los mismos fans votaron los temas, así que no queda más que aplaudir tras dos horas de concierto.

PD: en realidad no fueron dos, fueron 3. ¿Cómo no llevar por 3900 pesos un show en vivo de Yes 2003 en Montreaux, con su formación clásica de Anderson, Howe, Squire, Wakeman y White?

PD2: Casi un año sin publicar. Esperemos que no pase tanto para la próxima.

 

 

orquesta andina en pichidangui

Era Febrero 2012. Con los ansiados panoramas de vacaciones desarmados, algo había que hacer. Y después de arruinarlo todo un poco más chocando el auto, la opción fue partir sin rumbo claro, para terminar en Pichidangui, IV región. Instalados ahí, nos encontramos ante una caleta-balneario encantador, y que además nos ofrece una fantástica presentación de la Orquesta Andina de la Universidad Católica de Valparaíso, frente al mar.

Sobre nosotros, pero especialmente sobre ellos, un cielo oscuro, un viento de aquellos, una llovizna inesperada en zona semi desiertica. Ello podría haber significado suspensión, pero ni el público ni la Orquesta, dirigida por Félix Cárdenas, estaban dispuestos a abandonar. Y aún cuando nunca antes los había visto (ni tampoco nada similar), tengo la idea de que se trató de una de sus mejores presentaciones. Pues claro, porque no sólo era un recital, era una pequeña gran batalla, eran los músicos sacándole lo mejor a sus mojados instrumentos, secando partituras, y afirmándolas para que el viento no las lleve. Nos perdimos la maravillosa marimba, pero quizás habría sido pedir demasiado.

Un momento fantástico para recordar que lo menos preparado puede ser lo mejor, y suficiente como para que chocar el auto fuera tan sólo una anécdota en el viaje.

la nueva sangre de Peter Gabriel

Cuando un músico decide hacer una gira con orquesta es bastante esperable que al menor por parte de sus fans se generen ciertos temores. En general los resultados de esos emprendimientos son más bien irregulares, con orquestas jugando el rol de un -muy caro- accesorio para la presentación de una banda, como se ha criticado a un contemporáneo como Sting y su Symphonicities. En el caso de Peter Gabriel y su gira New Blood la promesa era de estar ante algo diferente, basado en su política de “no guitarras, no bajo, no batería” implica que aquí la orquesta tomaría total protagonismo.

Las expectativas y los cálculos sin embargo quedan cortos cuando estás en un Movistar Arena casi lleno, ves cómo se instala la New Blood Orchestra junto a Gabriel y escuchas la perfecta partida con Heroes de David Bowie, al tiempo que sientes cómo se erizan los pelos con ese perfecto arreglo minimalista para cuerdas.

Gabriel ciertamente confía en la calidad de su show y prosigue sin apoyarse en sus singles más exitosos durante toda la primera mitad del show. Además del ya mencionado Heroes, el disco de versiones Scratch My Back (2011) es recordado con Après Moi, con el dramatismo del piano de la original de Regina Spektor aumentado por el arreglo orquestal, mientras Gabriel, con su expresivo registro aporta un matiz más oscuro a la composición. Aquí también se hace notorio el muy logrado apoyo visual a través de iluminación y pantallas gigantes con animaciones acordes a cada cada canción.

Rápidamente podemos notar que Gabriel está en perfecta forma vocal, siendo capaz de imprimir el carácter adecuado a cada uno de los temas. Además se muestra participativo con su audiencia, hablando o leyendo en español explicaciones a buena parte de los temas.

Pronto en el show hace un saludo a Chile con un recuerdo de su compromiso de larga data con la lucha por el respeto a los derechos humanos: Wallflower, interpretada con la orquesta dando los toques precisos para potenciar el dramatismo y humanidad de sus letras. Más adelante vendría otra canción/himno emblemática, Biko, con todo el público siendo dirigido por el conductor Ben Foster para su coro.

San Jacinto, I hold the line..

Ciertamente muchas de las composiciones de Gabriel podrían imaginarse con un arreglo sinfónico, siendo ello especialmente cierto para aquel material más expansivo, experimental, o quizás incluso “progresivo”. Ahí está Signal to Noise, el épico climax de su disco Up, un intenso llamado a retener la señal dentro de un mundo lleno de ruido, que aquí llega a niveles insuperables en su sección final, ahora totalmente instrumental. En el otro lado del espectro sinfónico está San Jacinto, donde un arreglo minimalista captura la esencia de la original y la transforma en una composición (aún más) de otro planeta. Las disonancias alternadas por melodiosidad de esa fantástica exploración de los miedos que es Darkness también se traducen de excelente forma al arreglo orquestal.

Otro de los tantos momentos notables resultaron los temas en que se reemplazó percusión por orquesta. Intruder, clásico de su tercer disco no perdió ni un poco de su agresividad, con una interpretación vocal con un perturbante tono. Rhythm of the Heat, en tanto, quizás mi tema favorito de todo el catálogo de Gabriel, resultó el momento más intenso de la noche, con su amenazante primera sección y una sección final ahora orquestal, sencillamente demoledora.

La traducción sinfónica para los éxitos de Gabriel resultan casi sin excepción destacables. Si bien en Digging in the Dirt la orquesta me resultó más bien intrusiva y la canción perdió esa exquisita agresividad presente en su versión original, para otros clásicos como Mercy Street, Solsbury Hill (Himno a la Alegría incluído), así como las infaltables In Your Eyes y Don’t Give Up (en que muchos no extrañamos a Kate Bush gracias a un notable apoyo vocal femenino) el arreglo sinfónico jamás hizo que se perdiera la exquisitez pop de esas canciones.

Como en pocas ocasiones en el pasado, al término del show quedo sonriendo. Y es una sonrisa que se ha mantenido. Es la sensación de haber estado ante la demostración de que incluso ideas tan repetidas como la “gira con orquesta” pueden brindar resultados asombrosos. La sensación de que un personaje como Peter Gabriel, a sus 60 años, aún es capaz de sorprendernos, si no con material nuevo, con una nueva mirada a una obra que sabe perdurar en el tiempo. De eso se trata esto de la Nueva Sangre. Sin lugar a dudas uno de los mejores recitales que he presenciado.

la desooorden en vivo 10.10.09

Mientras las masas celebraban la clasificación de la selección chilena al próximo mundial de fútbol y el caballo del General Baquedano temblaba ante el arribo de nuevos jinetes, algunos pocos preferimos arriesgar nuestra integridad física cruzando los alrededores de la plaza Italia con tal de llegar a la sala SCD Bellavista. Algunos pocos, demasiado pocos, que llegamos a disfrutar otra celebración, la de los 15 años de carrera de La Desooorden, banda valdiviana que con ese motivo se presentó por tercera vez en Santiago.

La Desoorden desafìa las clasificaciones. Encasillarlos en algún género es un ejercicio no solo complejo, sino que básicamente imposible. Elementos de fusión jazzera, rock progresivo, música étnica, todos ellos se funden para dar con estilo que sólo podría definir como La Desooorden.

En su presentación de casi dos horas hicieron un recorrido por toda su discografía, junto a adelantos de lo que será su nuevo trabajo en estudio. Un concierto redondo, lleno de energía, potencia, emoción. Una banda que puede tanto hacernos bailar como quedar inmóviles en el asiento ante su ataque sonoro.

Esperemos tenerlos pronto una vez más en Santiago y que en esa ocasión la única celebración del día sea el poder ver a La Desooorden.

Galería completa aquí

Más información de La Desooorden en su sitio oficial.

figurando en los medios

La fotografía es algo que sencillamente me apasiona. Es así como la fotografía de bandas en vivo es algo que he realizado y que me ha traído bastantes satisfacciones, y con lo que siento que he aportado en la difusión de bandas de un circuito que ciertamente es difícil que logre masividad, publicando notas y galerías en rock-progresivo.org.

Con Astralis, banda dirigida por Patricio Vera-Pinto, he logrado un trabajo de bastante calidad y que me enorgullece que ocupen para su promoción. Es así que figuraciones de la banda en dos de los medios más masivos de Chile han sido acompañadas de fotografías realizadas por mí.

Ver tu nombre en los créditos de una fotografía da un gusto especial. Es decir éste es mi trabajo, esto es lo que hago. Y lo que hago lo hago bastante bien. Una gran motivación para seguir dedicándole mi tiempo a la fotografía.

Astralis en Emol

Astralis en La Tercera:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Galerías de fotos:
Astralis en Centro Cultural de España


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Astralis en Teatro Municipal de Ñuñoa