Obras Cumbres: nuevos DVD de Los Jaivas y Congreso

En el domingo de un fin de semana en que el estudio ha gobernado las horas, decidí salir a dar una breve vuelta por el barrio. De pronto, casi sin poder controlarlo, entraba a una disquería. Tras el sentimiento de culpa inicial por saber lo que terminaría haciendo, una culpa que me hizo pensar si no sería similar a la del que entra al bar tras luchar por la abstinencia, vino la sonrisa, el “me lo merezco”, el “será sólo un disco”.

Pero es imposible llevar sólo un disco. Más cuando me encuentro con dos DVD recientes de mis bandas chilenas favoritas.

Ahí estaba Obras Cumbres, DVD doble recopilatorio de “videoclips” de Los Jaivas, editado este año, como secuela audiovisual del compilado de hace un par de años. Videoclips entre comillas, pues en su gran mayoría son registros de Los Jaivas en los distintos lugares en que han realizado filmaciones. Ahí está la Antártica, Torres del Paine, Isla de Pascua, y (por supuesto) Macchu Picchu. Ahí también están imágenes del Chile de los setentas, y cómo no, también algunos clips propiamente tales, algunos más conocidos (Hijos de la Tierra), otros sorpresas totales (El Gavilán).

Soy un gran seguidor de Los Jaivas, si bien no incondicional. Debo ser honesto y decir que hay material que me parece poco atractivo (En el tren a paysandú, Dónde estabas tú), pero cuando llegan alto, llegan más alto que ninguna banda nacional que haya escuchado.

Aquí llegar alto significan Los Jaivas progresivos, aquellos capaces de darnos Obras realmente Cumbres como Tarka y Ocarina -aquí en una aún más extensa versión en Isla de Pascua-, Canción del Sur, La Poderosa Muerte o El Gavilán. Sin olvidar a esos Jaivas enigmáticos de Águila Sideral, dramáticos de La Conquistada, o los más animados del Takirari del Puerto o del Mambo del Machaguay. Todo eso está aquí, y realzado con mezclas 5.1 para todos los temas. Una fantástica introducción a la banda para quienes aún sólo los conozcan por Mira niñita, Todos juntos o Sube a nacer conmigo hermano (también presentes aquí, por cierto)

Y al lado de Los Jaivas ahí estaban otras obras cumbres: Congreso a la Carta, DVD del show del mismo nombre de Congreso, de Abril de 2012, en lo que hasta donde sé, es su primer DVD. Es cierto que con una discografía tan amplia, es casi imposible hacer un mal set. Lo que podría ocurrir eso si, es ver una presentación deslucida. Sin embargo la agrupación ha sido consistentemente capaz de mantener un estándar de calidad altísimo: después de todo, estamos ante parte de los mejores músicos del país, encabezados por Sergio Tilo González y Pancho Sazo. Y cuando podrían hacer un show sólo de sus clásicos, continúan incorporando nuevo material (de su excelente último disco Con los Ojos en la Calle), el que es capaz de mezclarse sin ningún sentido de inferioridad con los temas de su extenso pasado.

 Saben además actualizar ese pasado: Invitan a Simón, hijo de Tilo González, a acompañarlos con su guitarra en una serie de temas (y por supuesto entre ellos SU tema, En el patio de Simón), presentan Impresiones de Agosto en su versión no censurada, ahora como Campanas de Tiza, y las caras “nuevas”, Sebastián Almarza (piano, teclados, voz principal en Canción Didáctica Nº1) y Federico Faure (bajo eléctrico y contrabajo) no se amilanan en nada frente a los miembros senior.

Destacable la sencilla pero teatral puesta en escena, con un registro a múltiples cámaras que siempre están donde se espera, y una mezcla de audio perfecta. ¿Si extrañé temas? claro, pero este show fue un ejercicio democrático donde los mismos fans votaron los temas, así que no queda más que aplaudir tras dos horas de concierto.

PD: en realidad no fueron dos, fueron 3. ¿Cómo no llevar por 3900 pesos un show en vivo de Yes 2003 en Montreaux, con su formación clásica de Anderson, Howe, Squire, Wakeman y White?

PD2: Casi un año sin publicar. Esperemos que no pase tanto para la próxima.

 

 

el lado oscuro de las reediciones

Si fueras el ejecutivo de una compañía discográfica, ¿Cómo te acercarías a uno de los mejores y más vendidos álbumes de la historia? ¿Cuál debiera ser el acercamiento si además se trata de una de las bandas con mayor reputación del rock, una con una discografía poblada por grandes conceptos? Cuando un disco ha vendido cerca de 50 millones de copias a la compañía discográfica probablemente no ve la diferencia entre producto y arte.

La más reciente serie de reediciones de Pink Floyd, con una gran campaña publicitaria asociada, consiste en 3 formatos de edición distintos, considerando distintos niveles de fanatismo, yendo desde ediciones simples remasterizadas (con la opción de un box conteniendo los 14 álbumes, siguiendo la misma linea de Oh By The Way, caja editada hace sólo 4 años), a ediciones con discos dobles con material agregado, para finalmente llegar a las Immersion, dedicadas a los fans más acérrimos y dispuestos a realizar gastos importantes, hasta el momento anunciadas sólo para los 3 álbumes más exitosos del grupo.

Debo haber preordenado la edición Immersion de Dark Side of the Moon muy poco tiempo después del anuncio de la campaña. Saber que contaría con una reedición en formato 5.1 en formato bluray fue suficiente para pagar un monto que prefiero no recordar.

Demoró en llegar, gracias a los clásicos retrasos en el correo con paquetes grandes, pero finalmente lo tuve. Sin embargo al momento de abrir el box sentí un profundo rechazo por mi compra. Si, estaba la mezcla sin compresión 5.1 de 2003 (si no está roto, no lo arregles), así como la cuadrafónica de 1973, y por supuesto un adecuado número de extras incluyendo versiones alternativas, temas inéditos, temas en vivo y un documental realizado para la reedición 2003, así como dos libros, uno con el arte del disco, otro con fotografías de la época, pero antes de llegar a todo ello tuve que bucear por una serie de bonos que jamás habría esperado ver asociados a una edición de Pink Floyd: ¿posavasos, bolitas, una bufanda? ¿Alguien va a realmente comprar un boxset de Pink Floyd por tener los posavasos de colección? Pareciera ser más bien una confusión en el departamento de marketing de EMI, donde alguien debe haber dicho “oh, y por cierto, ¿quién es Pink?”

Otros articulos “para coleccionistas” parecen ser más acordes pero no puedo evitar criticarlas, como una serie de tarjetas, que tal como aparecen descritas “son una serie de oscuras imágenes Floydianas reminiscentes de tarjetas de cigarrillos (pero éstas son tarjetas anti-cigarrillos). Pueden ser encontradas en varios productos de Pink Floyd”. Es así como ahora tengo 4 de 57 (ninguna de ellas referente a Dark Side of the Moon) y me imagino que si comprara la campaña completa de “productos Pink Floyd” tendría el set completo.

En el fondo (literalmente, pues el material realmente relevante, la música y el arte de portada, están al fondo de la caja) se trata de un excelente set que recopila todas las mezclas existentes, las entrega en un formato sin compresión y agrega material de archivo, sin embargo deja a Dark Side of the Moon, el álbum, como el producto anexo de Dark Side of the Moon, el fenómeno reflejado en un prisma.

Éste no es un caso único. Similares características presenta la  reedición de Wish You Were Here, pero afortunadamente en ese caso fue editada una edición SACD con la misma mezcla 5.1, en una edición mini libro conteniendo todo lo que se espera de una edición para coleccionistas: manufactura de lujo, una nueva versión del arte de portada y por supuesto todas las imágenes del arte original. La próxima edición de The Wall seguirá la misma tendencia, recopilando lo existente, pero sin ofrecer mayores novedades. Es más, en este caso ni siquiera fue realizada una mezcla surround, por lo que además el disco en si no debiera presentar mayores modificaciones más allá de una nueva remasterización.

El caso de Pink Floyd dista mucho de ser un caso aislado. Al poco tiempo de que en 2011 Rush editara una fantástica edición CD + bluray 5.1 de su clásico Moving Pictures, que muchos esperábamos fuera la partida inicial para una campaña de reedición, surgieron 3 box sets recopilando en forma parcial la discografía de la banda, cubriendo sólo hasta 1988 (aquellos editados por Mercury), con un formato muy particular: por cada box (llamado “Sector”) de 5 discos, sólo uno recibe tratamiento 5.1. ¿Y si ya compré Moving Pictures? bueno, ahora si compro el Sector 2 lo tendré en duplicado, claro que en una menor calidad.

Peter Gabriel, quien continuó su proyecto Scratch My Back con New Blood, álbum y gira con versiones para voz y orquesta de lo mejor de su carrera, editó New Blood como edición sencilla y otra limitada con un segundo disco de versiones instrumentales, y a su vez editó New Blood Live in London, en formato DVD, Bluray y Bluray 3D. Por supuesto, ytambién se editó una edición limitada con un empaque de lujo, y que ofrece además el disco New Blood, pero no el segundo disco instrumental, con lo que habría ofrecido una excelente recopilación de todo el periodo New Blood.

Es imposible no considerar que en el producto final de las reediciones influye si en ellas participación los músicos que participaron en las grabaciones o si sólo fueron las discográficas buscando generar un ingreso en una era en que editar un álbum sin ningún bono parece no ser una opción ante las descargas en mp3. En una reciente entrevista a Steve Howe, guitarrista de Yes, éste se manifiesta sorprendido al enterarse de la reedición de Anderson Bruford Wakeman Howe y manifiesta su molestia indicando cuán mejores podrían ser las reediciones si preguntaran a las partes involucradas, planteando a su vez que es un esquema que debe terminar.

¿Ejemplos a destacar? por supuesto que los hay. Genesis y Depeche Mode siguieron acercamientos muy similares a la reedición de sus discografías: Ediciones dobles CD (o SACD) + DVD para cada uno de los discos con nuevas mezclas 5.1, con entrevistas a las partes involucradas, junto a bonus tracks. King Crimson ha seguido una ruta similar, claro que no pidamos entrevistas a Robert Fripp, pero nos compensa ofreciendo además la mezcla original para los más puristas. ¿Qué vincula a estas campañas? la directa participación de los músicos.

Ciertamente el negocio de las reediciones no es nuevo, pero al parecer se hará cada vez más común ver una y otra vez ediciones “definitivas” y “limitadas”. La tarea para los fans será determinar quiénes están detrás de éstas, evaluar si cumplen las expectativas, y por sobre todo, evitar caer en la tentación de comprarlas por mero afan completista.

porcupine tree – recordings

Porcupine Tree siempre se ha caracterizado por entregar a sus fans material adicional al que aparece en los discos oficiales, y ello fue evidente especialmente en los primeros años de historia de la banda. Ahí están EPs como Staircase Infinities o Moonloop o discos de edición limitada como Insignificance, que afortunadamente han sido recopilados en las reediciones posteriores de los trabajos de los primeros años del cuarteto.

Durante la etapa formada por Stupid Dream (1999) y Lightbulb Sun (2000), discos caracterizados por un giro musical hacia el formato canción y una disminución del espacio dedicado a los desarrollos instrumentales, la producción de material extra se editó en la forma de numerosos discos singles, muchas veces con dos o tres versiones en este formato para cada uno, con distintos contenidos, transformándose en una tarea ardua, y especialmente cara el poder reunir todo el material editado.

Supliendo en algo esta situación se edita en 2001 Recordings, una edición limitada de 20000 copias que incluye una selección de caras B de los singles de estos discos, junto a algunas nuevas composiciones. No teniendo un afán enciclopédico, instrumentales como Novak u Orchidia son descartados y así permancerán como items de colección. Más bien, lo preferido aquí fue destacar que se trata de un conjunto de temas en que la no inclusión en álbumes previos no se debió a razones de calidad.

Recordings abre con Buying New Soul, composición de 10 minutos basada en la improvisación “untitled” (curiosamente también incluída en la compilación), que destaca en su desarrollo minimalista, con abundantes sonidos acústicos y secciones instrumentales en que se alternan intensidad eléctrica y segmentos atmosféricos.

El formato canción desarrollado en los discos previos se encuentra en temas como In Formaldehyde, melancólico y con un bello solo de guitarra final y en Disappear, rockero con una base acústica. Ambos podrían haber estado sin lugar a dudas en Lightbulb Sun. En tanto, el atípico Access Denied es un beatlesco familiar de Piano Lessons, mucho más animado de lo que es la norma para Porcupine Tree.

La veta progresiva, en tanto, surge en temas como Ambulance Chasing, instrumental con percusiones tribales y teclados muy inspirados que dan paso a un extenso solo de saxo a cargo del maestro Theo Travis. Momentos más atmosféricos se aprecian en el reposado Oceans Have no Memory y en A Cure for Optimism, un tema acústico delicadamente triste, que no habría estado fuera de lugar en Signify.

Ya llegando al cierre Recordings nos entrega una de las más grandes joyas: La versión completa de Even Less, editada en Stupid Dream por haber sido considerada demasiado progresiva comparada al resto del material del disco. En este trabajo en cambio está permitida la autoindulgencia y es así como se duplica en duración esta composición, incluyendo una extensa y furiosa sección instrumental.

El balance final de este compilatorio es altamente positivo, siendo una grata sorpresa encontrar un nivel tan homogéneo en calidad en un disco de “descartes”. Es interesante el hecho de que varios temas recuerden más a los discos anteriores a Stupid Dream, siendo muy probable que solo fueran descartados, tal como es el caso de la segunda parte de Even Less, por alejarse del estilo más conciso que buscaban por entonces.

Afortunadamente en forma reciente Recordings ha sido reeditado en CD y vinilo (en edición audiofila de 2000 copias), ambos disponibles en Burning Shed. Altamente recomendado, si bien lógicamente carezca de la cohesión que caracteriza a otros trabajos de Porcupine Tree.

no-man – wild opera

Wild Opera (1996), el tercer disco de No-man, considerando discografía oficial (es difícil numerar los álbumes de no-man después de todo, ¿acaso Speak y Heaven Taste no son acaso fantásticos discos más allá de no formar parte contar con el estatus de catálogo oficial?), es un trabajo único.

Cierto, cada disco de no-man es un poco único, todos guardan su distancia, pero tienen también claros elementos que los unen, siendo esto especialmente claro si descontamos las interferencias comerciales de Loveblows and Lovecries. El art-pop refinado, elaborado, de múltiples capas, paradójicamente con tanta influencia del minimalismo como del rock progresivo (y posteriormente también del post-rock) asociado a letras románticas y melancólicas sin caer en facilismo que caracterizado la música del duo tiende a desaparecer en Wild Opera.

Aquí Tim Bowness y Steven Wilson deciden tomar un camino que luego no volverían a tomar, o al menos no para un disco completo. Para No-man el giro incluyó composiciones sin pulir, elementos del trip hop (ese trip hop que ellos mismos habían hecho en Colours, antes que estallara el boom de Massive Attack y Portishead), sesiones de Robert Fripp, Mel Collins e Ian Carr, canciones muchas veces escritas y grabadas en menos de una hora, y muy especialmente un acercamiento completamente distinto de Bowness al momento de escribir las letras. Cada canción es una historia, historias incompletas con personajes perdidos, mediocres, desenfocados, vidas en ruinas, o próximas a serlo. Momento cumbre en ello es Sinister Jazz:


“..feeling alone, and never going home.
Robert lost the plot in greece.
the jesus army stole your niece.
but all you ever do is eat
(you’re never going home)
(you’re never going home)

Nunca sabes realmente lo que está ocurriendo, pero puedes intuir que no es nada bueno. Esos elementos de oscuridad y la fragmentación de la información de las historias de Bowness se transformarían con el tiempo en un elemento de inspiración al momento de crear mis propios relatos breves publicados en este sitio.

En 1997 se edita el mini álbum Dry Cleaning Ray, incluyendo temas adicionales de las mismas sesiones, junto a remezclas y reconstrucciones de algunos de los temas, en ocasiones hasta hacerlos irreconocibles, complementando y aumentando el mundo creado por Bowness y Wilson. Destaca especialmente Evelyn (the song of slurs), versión para el tema de Serge Gainsbourg, y Sicknote, tema extendido que de cierta forma muestra parte del camino que No-Man seguiría en el futuro.

Por momentos así en las carreras de los músicos tengo una predilección muy especial. Momentos quizás no perfectos, pero momentos de riesgo, de aventura. Ahí están discos fantásticos como Six de Mansun, 10,000 Hz Legend de Air u Outside de David Bowie. A veces generan la obra cumbre, en otras ocasiones generan opiniones más bien polarizadas. En el caso de No-man, probablemente sus mejores trabajos vendrían después, con discos como Returning Jesus o Together We’re Stranger. El dúo no volvería, ni musical ni líricamente a momentos como los de Wild Opera/Dry Cleaning Ray, salvo acercamientos puntuales en temas como Darkroom en el EP All that you are, o en Pigeon Drummer de Schoolyard Ghosts, pero probablemente fue un paso necesario dentro de su contante progresión sonora.

En 2010, y tras un período prolongado fuera de catálogo, se reedita Wild Opera en una versión remasterizada por Steven Wilson en formato doble, acompañado de Dry Cleaning Ray y seis temas adicionales, incluyendo temas inéditos y versiones alternativas, en una cuidada edición con un nuevo arte de carátula a cargo de Carl Glover y detalladas notas escritas especialmente para la reedición. Una buena ocasión para visitar un momento único de una banda única.


la desooorden – ciudad de papel

El cuarto trabajo de La Desooorden, nuevamente dentro del formato conceptual, responde a una situación de contingencia nacional. Ciudad de Papel relata el conflicto vivido entre Celulosa Arauco y la comunidad de Valdivia, gatillado por el hallazgo, en octubre de 2004, de cientos de cisnes muertos en el Santuario del Río Cruces debido a la contaminación producida por la industria de celulosa, y la forma en que ello detonó un gran movimiento ciudadano que mostró la tardía y ambigua reacción del gobierno en ese tema. Ciudad de Papel es además la banda sonora del documental homónimo estrenado en el 14° Festival de Cine de Valdivia 2007.

La propuesta de La Desooorden resulta francamente cautivadora, y ello es visible desde el empaque de lujo. En Ciudad de Papel la banda, a la vez que mantiene elementos propios de su música, expande la paleta sonora. La mezcla estilística es notable, y si en el pasado mostraron influencias del jazz, el folclor y el progresivo, ahora sumamos una aproximación bastante más intensa hacia el rock, que en sus momentos más densos los asemeja a Tool. A nivel estructural también hay cambios, y muchos de los temas del disco se acercan al formato canción, si bien éste es cruzado por variados segmentos instrumentales destacando notables solos de guitarra y saxo a lo largo del trabajo. Así, mientras La Isla de los Muertos se trataba de un trabajo mucho más unitario, aquí los temas también funcionan como entidades aisladas. El estilo vocal también cambia, siendo menos frecuente el canto recitativo y teatral.

Sonidos algo medio-orientales son los que abren el disco en Fumarolas del Alma, tema que se desarrolla en forma dramática, recordando a los mejores momentos musicales de las obras de Cirque du Soleil. Incluye el notable coro: “No le preguntes al agua/cuanta sed tiene el hombre”, que resume en forma brillante el concepto del disco. El tema homónimo muestra a la banda alcanzando una intensidad que previamente era sólo insinuada, mientras que a la vez se mezcla con sonidos de trutrucas, kultrunes, un coro sinfónico y múltiples percusiones étnicas, en una forma absolutamente única.

Tras El llamado del Totoral, un instrumental dominado por el trabajo de diversas percusiones, sigue El Gran Acuerdo, que en un estilo jazzero y lúdico recrea las maquinaciones entre Anacleto Angelini y el señor gobernador (“de baratissima conciencia”) para la instalación de la planta de celulosa: “El agua no importa, la gente no importa, salute por el costo del progreso”.

Migraciones Eternas conjuga diestramente la musica y líricas, con una primera sección vocal describiendo el daño de la lluvia ácida, para luego de un final falso lanzarse a una coda que tras un suave comienzo aumenta su intensidad, con una mezcla de sonidos tribales, guitarras afiladas y teatrales voces al unísono describiendo el paso de palabras a acciones de los contrarios a la planta de celulosa. Sin dudas la banda logra generar ambientes notablemente distintos manteniendo a la vez un sonido propio. Eso queda aún más claro con La Voz de los Niños, donde el piano y un coro de niños genera algo semejante a una canción de cuna.

A través de grabaciones de voces de los distintos involucrados nos informamos de la visión de los pobladores de Valdivia. Así, en Acción por los Cisnes, nombre del grupo que inició las protestas en Valdivia, escuchamos a una activista, en un muscular tema jazz-rock. En Tralcao se presentan las comunidades mapuches, mientras la voz recuerda a Pancho Sazo de Congreso y la banda realiza un memorable trabajo percusivo con instrumentos étnicos como la tabla, recordando a Dead Can Dance de Into the Labyrinth y Spiritchaser.

Homínidos es un vibrante instrumental con potentes riffs de guitarra y gran espacio para solos de saxo, tras el que comienza el denso Los Trabajadores, tema que guarda similitudes con Ciudad de Papel, volviendo a aparecer el coro sinfónico. En E-N-E-U-J la guitarra alcanza un dominio absoluto en un tema rockero, rugiente y directo.

Boletos para Ir, tema que remite a lo mejor de Congreso, marca un cierre pausado y delicado para un disco intenso y complejo, y que por lo mismo puede requerir ser oído en repetidas ocasiones para lograr apreciarlo en su totalidad. Sin embargo, no son acaso así los discos que finalmente más apreciamos?

Sin lugar a dudas, uno de los mejores trabajos de 2007.

(publicado originalmente en rock-progresivo.org)

Más información: sitio web oficial de La Desooorden.

porcupine tree – lightbulb sun

Stupid Dream fue recibido con sorpresa por los fans que vieron cómo la banda se alejaba casi totalmente de lo electrónico y lo progresivo a favor de un sonido rock con formato canción, cercano a lo que se hallaba haciendo Radiohead. ¿Qué podían esperar los fans entonces como el siguiente paso? Antes de un año de la aparición de Stupid Dream, Steven Wilson y compañía editan Lightbulb Sun (2000), y la verdad es que podríamos decir que este álbum “es más lo mismo, pero distinto”.
Temáticamente Wilson deja de escribir sobre la trascendencia, las guerras, los conflictos de ser musico, y otras temáticas abordadas anteriormente y se dirige únicamente hacia un ámbito de líricas personales y recuerdos de su infancia. La mayor capacidad vocal lograda por Wilson, ya notada en Stupid Dream, aquí es más clara aún, complementándose adicionalmente con coros con bellas armonías vocales entre Wilson y Chris Maitland.

La primera parte del álbum se caracteriza por composiciones cortas, aunque no exentas de maestría: Cambios entre acústico y eléctrico y variadas intensidades en Lightbulb Sun, sonoridades cercanas al Floyd de Barrett y bellos juegos vocales en How is Your Life Today? y rock muy mainstream, pero repleto de los detalles sonoros ya clásicos dentro de Porcupine Tree en 4 Chords that Made a Million. Con Shesmovedon llega un clásico instantáneo: una cancion de amor con un efectivo uso de coros a dos voces y vocales procesadas, junto a un solo de guitarra de aquellos a los que Steven Wilson ya nos tiene acostumbrados. The Rest Will Flow es, en tanto, el momento más pop de Lightbulb Sun, un bello tema dominado por un cuarteto de cuerdas.

Mencion aparte merece Last Chance to Evacuate Planet Earth Before it is Recycled. La primera parte, Winding Shot (Summer 81) es un bellísimo tema acústico, con la sorpresiva participación de un Banjo, acerca de los recuerdos inocentes de la adolescencia. Suavemente se diluye hacia la segunda parte, la homónima Last Chance.., que es un verdadero retorno a la epoca de Signify: un extenso y atmosférico instrumental sobre el que aparece sampleada parte de la grabación que la secta Heaven’s Gate dejo antes de su suicidio colectivo hace un algunos años (“..nuestra misión está por terminar… venimos del espacio distante.. y estamos por retornar de donde venimos… es necesario que dejemos atrás todos los métodos, comportamiento, ignorancia y desinformación humanos… esta será la última oportunidad de evacuar el planeta tierra antes de que sea reciclado”).

La segunda parte del album es bastante más difícil de digerir y tiende a alejarse de la línea de Stupid Dream. Se inicia con Hatesong, un extenso tema elaborado en torno al efectivo bajo de Colin Edwin. El título se ajusta perfectamiente al clima desarrollado durante sus ocho minutos: partes vocales enojadas y líricas directas, una estridente sección instrumental y un cierre extenso y oscuro. El mellotron tiene un rol bastante más fuerte que en el resto del álbum, acrecentando tensiones desde un segundo plano. Suavemente el sonido de unos pájaros hace de interludio hacia Where Would We Be, un tema sobre el desencanto que se produce al contrastar lo que se quiso ser y lo que se es. Elaborado sobre una simple base acústica, incluye un solo de guitarra disonante que recuerda a Adrian Belew.

Nuevamente vuelven los sonidos de pájaros y nos dejan frente al gran tema del álbum: Russia On Ice. La primera sección vocal, bastante Floydiana, tiene apoyo de un cuarteto de cuerdas (las que son dirigidas con efectividad por Dave Gregory, de XTC) e incluye un bello solo de guitarra. La  segunda parte, en tanto, es un extenso instrumental que podría definirse como la actualización a rock puro de la sección Wire the Drum de Sky Moves Sideways. Asombroso resulta el despliegue, tanto en percusiones como en tambores de Chris Maitland, mientras que los teclados se contraponen a las rugientes guitarras. Hacia el final todo se suaviza, hasta quedar solo los sonidos de los efectos de los teclados de Barbieri, que desembocan en el tema final del disco, Feel So Low, muy simple y suave, con líricas directas, muy personales. Se asemeja bastante a Say it with Flowers de Fish, funcionando bastante bien como cierre.

En 2007 se edita una nueva edición de Lightbulb Sun, con una nueva mezcla stereo y 5.1, e incluyendo 3 temas adicionales como bonos en el formato DVD, destacando especialmente la extensa Buying New Soul y la ambient Cure for Optimism.

Lightbulb Sun resulta ser un disco redondo, sin puntos bajos. El cambio de estilo de Stupid Dream aquí aparece más matizado con las marcas registradas del Porcupine Tree del pasado, y con mayor espacio para los desarrollos instrumentales. Aún así, puede que muchos fans de discos como Up the Downstair aún se sientan algo decepcionados, pero si hay algo que queda claro aquí es que Steven Wilson es capaz de crear melodías sencillamente memorables.