la plaza

Manejo a casa por el camino regular. Ya pasó medianoche y el movimiento es escaso, en una noche de verano que en realidad invita a caminar más que a conducir. En el camino hay una plaza, la plaza del barrio donde viví hasta los 5 años. Paso de largo al igual que todas las veces que conduzco por ahí, pero de pronto, casi sin pensarlo, decido virar en U.

Doy la vuelta a la plaza y me estaciono por el lado del frente, por donde nunca anduve. Camino alrededor, intentando hacer coincidir los recuerdos de un niño con la realidad. Más de veinte años sin andar por aquí y la sensación es extraña. Pareciera que ahora hay menos árboles, o quizás menos frondosos. El nombre de la plaza también ha cambiado, ahora tiene 7 días más del mismo mes de Septiembre, para hacerla políticamente más correcta.

Mientras la recorro recuerdo que éste era mi gran jardín, donde jugaba al la escondida, a la mímica y donde me caí desde esa gigantesca araña metálica al suelo. Recuerdo esa igualmente gigantesca herida en mi rodilla, y cómo es que mamá dijo que esa herida era para ponerle puntos. Recuerdo cuando le dije a un carabinero que por qué no pintaban el paso de cebra que había fuera de mi casa, y recuerdo también cuando me respondió que no había dinero para hacerlo. Recuerdo las noches con fogatas, pasamontañas y neumáticos quemados, y como miraba a través de las persianas y me decían que me acostara, que esa era gente mala. Recuerdo el atropello de mi madre el día de su aniversario de matrimonio en la misma esquina de las fogatas, y cómo ella me dijo que no necesitaba nada cuando fui a verla a su cama después del accidente. Recuerdo a mis vecinos evangélicos y el lápiz Kilométrico que una vez me regalaron. Recuerdo la piraña embalsamada que había en la carnicería y el miedo que me daba pasar cerca. Recuerdo cuando le sacaba las alas a las chinitas y recuerdo el terremoto cuando salió todo el vecindario y se quedó en la vereda, mientras el edificio se tambaleaba y las señoras entraban en crisis de pánico.

Pasaron los años, las cosas dejaron de ser tan sencillas, y es difícil no añorar los días en que no tenía nada más que hacer era cruzar ese borrado paso de cebra para  jugar en la plaza.

Enero, 2007

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4 pensamientos en “la plaza

    • Durante el Gobierno de Pinochet fue Plaza 11 de Septiembre, en Chile recordada por el golpe militar que derrocó al presidente Allende. De ahí las fogatas y los enmascarados en las noches, en plena dictadura.
      Con el retorno de la democracia pasó a ser 18 de Septiembre, fecha del aniversario patrio. Por cierto, Todo esto también ocurría en Providencia.

  1. Me interese que has residido al mismo barrio toda tu vida. No sé seguro pero tengo la impresión que vivir al mismo barrio desde infancia es muy raro en Norteamerica, a excepción de ghetto o inner-city residentes. ¿Residiste también a Providencia durante la uni? ¿o has volvido?

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