todo ocurrió en Providencia

Vagón del Metro, estación Manuel Montt. Una anciana busca con dificultad bajarse, sin lograr apoyarse en ningún lado. Viene el freno y la mujer se ve abalanzada hacia mi. La sujeto, le doy mi mano. Sujetese nomás, le digo. Toma mi mano con firmeza, me sonríe. Gracias, es usted muy amable. La mantengo firme y la ayudo a avanzar hasta que logra quedar en la salida. Me repite su agradecimiento. Que tenga un buen día, le digo. Usted también, joven.
El evento habría sido sólo eso, un evento del día, si no fuera por una voz -seria, reprochadora- dentro del vagón al momento de cerrarse las puertas.
– Se pasó pa’ fresca la señora.

Guardia Vieja esquina 11 de Septiembre. Semáforo en rojo y varios peatones esperamos a cruzar. Voy con audífonos en los oídos, algo aislado del mundo. En esos segundos de silencio entre el final de una canción y el comienzo de otra logro escuchar un segmento de una conversación entre lo que podría ser madre e hija:
– Era el típico olor a pobre, pues!

Típico olor a pobre. Me duele y me impacta, pero me impacta más al ver el reflejo en mi, que he pensado también en ese olor como “a pobre” para darme cuenta, avergonzado y trabajando con gente pobre, que no tiene nada que ver con la pobreza.

Sigo en Providencia, Galería Drugstore, una de aquellas tiendas de diseño con precios nada de módicos. Una de las clientas le dice a la vendedora:
– Tu sabes, tengo que coordinarme tanto para venir para acá, vengo de arriba, de La Dehesa, yo no bajo nunca…
Mi salida de la tienda fue automática.

Cae la noche en un día lluvioso. Un hombre en el suelo, un ebrio, un mendigo seguramente, resguardado al amparo del alero del Portal Lyon. No es raro encontrarlos por ahí. Hoy hace frío, y él no está aún cubierto por los habituales cartones. Avanzo un par de metros más y siento el olor a vino derramado. Seguramente bebió hasta no poder levantarse. Pero no es el habitual vino de caja. Los vidrios están esparcidos por la vereda, camino con precaución de no pisarlos. ¿Lanzó la botella antes de terminar los últimos tragos? ¿alguien rompió la botella sobre él? No veo sangre, se ve conciente, sentado, no parece mal herido, no le pregunto nada, sigo adelante, no me involucro.

Soy tan culpable como todos, solo pienso en no seguir mojándome, en las cuadras restantes para llegar a casa, en si quizás el McDonalds en el camino esté aún abierto.

¿En qué minuto perdimos la verdadera solidaridad, el entendimiento, nos segregamos tan groseramente? ¿En qué minuto llegamos a ser esto?

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5 pensamientos en “todo ocurrió en Providencia

  1. ¿Pienses en buscar publicación tus cuentos en algún medio afuera del blog? Este me gusta especialmente, me interese lo traducir probar… ¿Has ya leído «El arte de la resurrección» por Hernán Rivera Letelier? Leo ahora Capitulo 3, que ocurre también en Providencia (aldea del valle de Elquin).

    • Sólo en una ocasión llevé un par de relatos a concurso, pero era uno con un fin bastante delimitado, un concurso anual y masivo realizado aquí llamado Santiago en 100 Palabras que como su nombre lo dice es bastante restrictivo. No tuve mayor suerte y luego no he hecho mayores intentos.
      Quizás si escribiera con una frecuencia mayor me animaría, pero el tiempo se me hace cada vez más escaso.
      Si gustas puedes probar con la traducción, ¡no tengo problema alguno!
      De Rivera Letelier no he leído nada aún, ignoraba que tuvieramos una Providencia en el valle del Elqui (¿has visto fotografías del valle?).

      La Providencia en que vivo es una de las comunas de Santiago con mejor calidad de vida y donde, si bien aún ubicada en una zona más bien central dentro de la ciudad, comienza el “sector oriente” o sector de mayores ingresos.

      • No he visto fotografías de Elqui — debo buscar con Google.

        Creo que entiendo lo cuento completamente a excepción de dos frases — la voz que dice, “Se pasó pa’ fresca la señora” — ¿que signifique? ¿Es un insulto? Y las palabras de la hija, “Era el típico olor a pobre, pues” — creo que entiendo su significado, ¿puede lo traducir como “So it was just the way poor people smell”?

        Recomiendo fuerte el Rivera Letelier a propósito.

  2. Ambas frases tienen sentidos críticos, “fresca(o)” es un chilenismo, significando alguien abusa de la confianza de otros. El “pa'” es otro chilenismo, uso común en conversación informal como abreviación oral de “para”.

    En cuanto a la otra, es algo parecido a lo que dices, o “it was that typical poor people smell, you know”, quizás, no exactamente lo mismo que “pues” al final, pero reteniendo el sentido y el tono.

    El sector “oriente” va progresivamente subiendo en altura a medida que Santiago avanza hacia la precordillera. El sector de La Dehesa efectivamente está mucho más “arriba” que el resto de la ciudad, así que la mujer tiene que bajar.

    • Lo entiendo… ¿así “se pasó para fresca la señora” puede ser “that lady is too old to fool anyone” tal vez? Sort of a sexist way to dismiss her as an old fool and distance the speaker further is what it looks like to me… Is the suggestion that the speaker was made uncomfortable by her age and infirmity, and is speaking to get it off his mind?

      Me gusta mucho tus últimos dos páraffos. Moves atrás y detrás de los incidentes del cuento a una comprensión que pudiera aparecer predicando o hipócrito, pero el movimiento es tan solido y terrestre que lo entiendo, me identifico con ella, con esta comprensión. Exactamente cómo debe funcionar una alégoria…

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