porcupine tree – up the downstair

En muchos aspectos, Up the Downstair (1993) puede categorizarse como el inicio de la historia de Porcupine Tree. Es el primer trabajo creado especificamente como un álbum, y también el primero en que participan, si bien sucintamente, los futuros miembros oficiales, Colin Edwin y Richard Barbieri. Aún así, se trata aún básicamente un proyecto en solitario,
Sin lugar a dudas Up the Downstair es uno de mis discos favoritos del catálogo puercoespín. Aquí ya florece el estilo único de Porcupine Tree de hacer rock progresivo, mirando hacia adelante en vez de regresando al pasado. Es así como por ejemplo el track homónimo al mismo tiempo hace una reverencia a Popol Vuh y se influencia de la electrónica con un bajo y percusión pulsantes, mientras la distante voz de Susan Barbieri y los estallidos de la guitarra de Wilson logran que el interés en este extenso tema nunca se agote, hasta llegar al intenso clímax final.
Como pocas veces Porcupine Tree balancea las composiciones cantadas y las instrumentales, y la voz de Wilson comienza a sonar más segura de si misma en temas como Synesthesia o el potente Always Never, que incluye una intensa sección instrumental.
La segunda parte del disco puede considerarse una extensa composición, con sus temas fluyendo uno en el otro. La partida la da Not Beautiful Anymore, un enérgico y breve tema incluyendo los sampleos de una mujer haciendo confesiones a modo de líricas, que se continúa tras un breve interludio instrumental con Small Fish, un tema vocal con delicados punteos de guitarra y un apasionado solo de guitarra que a su vez desemboca en Burning Sky, una bestia musical de 11 minutos donde se conjugan momentos atmosféricos así como las influencias del krautrock de guitarras reiterativas de Ash Ra Tempel, fundiéndose con un sentido épico con desarrollo de  in crescendos para quitar el aliento, para terminar suavemente en Fadeaway, una balada llena de emoción que siempre me ha recordado el modo en que Wind & Wuthering de Genesis cerraba con Afterglow.
En 2005 Up the Downstair fue reeditado y para ello se decidió incluir el EP Staircase Infinities de 1994 en un segundo disco. Dicho EP incluye material adicional, considerado inicialmente para una edición doble de Up the Downstair, junto con algunos temas compuestos inmediatamente después. Se trata de un trabajo que explora con mayor detalle la veta ambient de Wilson, con trabajos en su mayoría atmosféricos, interesantes sin ser particularmente destacables y que por momentos, como en Rainy Taxi, recuerdan a Pink Floyd de A Saucerful of Secrets. Así, es absolutamente comprensible su exclusión del trabajo mayor, pero por si solos logran funcionar como un todo, convirtiendose en un atractivo anexo. De los 5 temas destaca el más extenso, Yellow Hedgerow Dreamscape, con un bajo inquietante y que progresivamente toma mayor velocidad a medida que Wilson hace de las suyas con la guitarra.
Más importante aún, la reedición solucionó el mayor problema del álbum: la percusión electrónica creada por Wilson, reemplazándola por la diestra batería de Gavin Harrison. La remezcla del álbum además lo dejó en igualdad de condiciones con la pulcra producción de los siguientes trabajos del grupo.
Up the Downstair es en resumidas cuentas un trabajo redondo, donde cada pieza calza perfectamente en su lugar, y que muestra con claridad la visión de PT como un proyecto que desafía las clasificaciones en pos de un estilo único.

En muchos aspectos, Up the Downstair (1993) puede categorizarse como el inicio de la historia de Porcupine Tree. Es el primer trabajo creado especificamente como un álbum, y también el primero en que participan, si bien sucintamente, los futuros miembros oficiales, Colin Edwin (bajo) y Richard Barbieri (teclados). Aún así, se trata aún básicamente un proyecto en solitario de Steven Wilson.

Sin lugar a dudas Up the Downstair es uno de mis discos favoritos del catálogo puercoespín. Aquí ya florece el estilo único de Porcupine Tree de hacer rock progresivo, mirando hacia adelante en vez de regresando al pasado. Es así como por ejemplo el track homónimo al mismo tiempo hace una reverencia a Popol Vuh y se influencia de la electrónica con un bajo y percusión pulsantes, mientras la distante voz de Susan Barbieri y los estallidos de la guitarra de Wilson logran que el interés en este extenso tema nunca se agote, hasta llegar al intenso clímax final.

Como pocas veces Porcupine Tree balancea las composiciones cantadas y las instrumentales, y la voz de Wilson comienza a sonar más segura de si misma en temas como Synesthesia o el potente Always Never, que incluye una intensa sección instrumental.

La segunda parte del disco puede considerarse una sola extensa composición, con sus temas fluyendo uno en el otro. La partida la da Not Beautiful Anymore, un enérgico y breve tema incluyendo los sampleos de una mujer haciendo confesiones a modo de líricas, que se continúa tras un breve interludio instrumental con Small Fish, un tema vocal con delicados punteos de guitarra y un apasionado solo de guitarra que a su vez desemboca en Burning Sky, una bestia musical de 11 minutos donde se conjugan momentos atmosféricos así como las influencias del krautrock de guitarras reiterativas de Ash Ra Tempel, fundiéndose con un sentido épico con desarrollo de  in crescendos para quitar el aliento, para terminar suavemente en Fadeaway, una balada llena de emoción que siempre me ha recordado el modo en que Wind & Wuthering de Genesis cerraba con Afterglow.

En 2005 Up the Downstair fue reeditado y para ello se decidió incluir el EP Staircase Infinities de 1994 en un segundo disco. Dicho EP incluye material adicional, considerado inicialmente para una edición doble de Up the Downstair, junto con algunos temas compuestos inmediatamente después. Se trata de un trabajo que explora con mayor detalle la veta ambient de Wilson, con trabajos en su mayoría atmosféricos, interesantes sin ser particularmente destacables y que por momentos, como en Rainy Taxi, recuerdan a Pink Floyd de A Saucerful of Secrets. Así, es absolutamente comprensible su exclusión del trabajo mayor, pero por si solos logran funcionar como un todo, convirtiendose en un atractivo anexo. De los 5 temas destaca el más extenso, Yellow Hedgerow Dreamscape, con un bajo inquietante y que progresivamente toma mayor velocidad a medida que Wilson hace de las suyas con la guitarra.

Más importante aún, la reedición solucionó el mayor problema del álbum: la percusión electrónica creada por Wilson, reemplazándola por la diestra batería de Gavin Harrison. La remezcla del álbum además lo dejó en igualdad de condiciones con la pulcra producción de los siguientes trabajos del grupo.

Up the Downstair es en resumidas cuentas un trabajo redondo, donde cada pieza calza perfectamente en su lugar, y que muestra con claridad la visión de PT como un proyecto que desafía las clasificaciones en pos de un estilo único.

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