porcupine tree – on the sunday of life

En prácticamente todos los artículos, entrevistas y comentarios de la prensa especializada se ha comentado cómo es que Porcupine Tree partió como un juego de Steven Wilson, creando una supuesta banda legendaria de los 70s para etiquetar un proyecto solista donde dar cabida a las tendencias autoindulgentes que no tenían espacio en su proyecto principal, No-Man. De lo que pocos hablan es de la música en si.

On the Sunday of Life es un trabajo en muchos aspectos atípico dentro del catálogo puercoespín: extremadamente heterogéneo, viaja sin dificultad desde el ambient al pop psicodélico, pasándo claro está también por el rock progresivo.

En su edición original en vinilo fue un disco doble, con más de 75 minutos de música, con 18 temas en total de duración y calidad variable, con toda la ejecución del material a cargo de Wilson. Siendo más bien un compilado del material que venía componiendo y editando en partidas limitadas, es imposible pedirle a On the Sunday of Life un sentido de unidad, ni menos que mantenga constantemente un nivel de calidad constante. Claro, tracks como Third Eye Surfer, Queen Quotes Crowley o No Luck with Rabbits son (afortunadamente) breves ejercicios de autoindulgencia que realmente no tienen mucho que ofrecer al auditor y muy posiblemente tampoco le tomaron mayor tiempo a Wilson en ser compuestas.

La indulgencia sin embargo muchas veces brinda también los mejores momentos al álbum. The Nostalgia Factory, el primero de los temas extendidos, pone por primera vez a PT en el espectro progresivo, con un tema enérgico y donde abundan los solos de teclados y de una delirante guitarra, convirtiéndolo en uno de los mejores temas del álbum, si descontamos el trabajo vocal. Éste es uno de los principales puntos más negativos de On the Sunday..: Wilson filtra su voz, aún no suficientemente pulida, generando efectos que en ocasiones lindan en el franco ridículo (como en la psicodélica Linton Samuel Dawson).

Este sentido de cierta forma artesanal no pasa sólo por las voces. Siendo un trabajo en solitario, Wilson se encargó también de la batería (electrónica) y de teclados y bajo, y queda manifiesto aquí el importante rol de los músicos que en el futuro transformarían a este proyecto en una banda propiamente tal.

El mejor tema del álbum, y uno de los únicos que ha sobrevivido en las presentaciones en vivo de la banda, es Radioactive Toy. Se trata de un tema extenso y que logra conjugar los mejores aspectos de esa época: un registro vocal sin efectos, distante, casi frío para hacer juego con la letra, lentos y dramáticos solos de guitarra, amplio espacio para secciones atmosféricas, y ante todo, un gran sentido de cohesión.

Tampoco se trata de que sólo destaquen los temas más progresivos. Existen composiciones breves que resultan particularmente atractivas. Nine Cats es un tema sin mayores pretensiones pero que en su sencillez resulta cautivante, y sería retomado en versión acústica años más adelante. Space Transmission en tanto es particularmente inquietante, con una temática sci-fi/teológica, y Footprints da los primeros signos del gusto de Wilson por el contraste entre coros y versos.

And The Swallows Dance Above the Sun es otra de las grandes composiciones del álbum, y el mejor de los temas breves, y de hecho ha sido reconocido por Steven Wilson como uno de sus temas favoritos del período. Es un trabajo atípico, con percusiones que recuerdan el Drum n’ Bass y un registro vocal casi hablado, con un trabajo lírico que es por lejos el mejor dentro del disco.

Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo es su capacidad de mostrar la amplitud estilística de Wilson, que con los años iría depurando, pero que nunca ha abandonado. Trazos del pop psicodelico de Jupiter Island y This Long Silence están en Piano Lessons, de Stupid Dream, y en una transformación metálica, también en The Creator has a Mastertape, de In Absentia, mientras que el ambient de Music for the Head y de It Will Rain for a Thousand Years sería retomado especialmente en Signify.

Ahora bien, ¿todo lo anterior hace a On the Sunday of Life un trabajo para escuchar reiteradamente? Al menos en lo personal la respuesta es no. Del catálogo puercoespín, es por lejos el disco que menos escucho, y el único probablemente en que me salto la mitad de los temas. Pero de vez en cuando es recomendable volver a ese lugar donde todo comenzó.


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