philip roth – la contravida

Muy pocas veces me ha pasado que no he logrado completar un libro. Me sucedió con Guerra y Paz de Tolstoi, sencillamente no pude con la cantidad de citas en frances por página, demasiado para mi mínimo gusto por la francofonía. Estuvo a punto de pasarme con La Señora Dalloway de Virginia Woolf, y la verdad es que todavía pienso que mi ejemplar tenía algún problema pues ningún libro puede terminar así, tan irresolutivamente. Es eso o no entendí nada, lo que no me extrañaría. Y ahora me ha vuelto a pasar, esta vez con Philip Roth, uno de los eternos candidatos al Nobel que me dejó particularmente encantado con Sale el Espectro, una de sus últimas novelas, sino la última.

Pues bien, el libro en cuestión es La Contravida. Lo que partió como un relato particularmente atractivo y de buen ritmo, comenzó antes de la página 80 a diluirse en una serie de situaciones y encuentros entre los protagonistas (al menos los que parecían serlo en las primeras páginas) y sus raices familiares judías, a través de varios saltos en el tiempo y recuerdos de conversaciones pasadas. Roth usa en ocasiones estructuras atípicas en su narrativa que me parecen particularmente refrescantes y atractivas, pero el problema es que al menos en este caso de lo que quiere hablar no me remece ningún nervio.

 

De a poco fui notando como la lectura se fue convirtiendo en una obligación más que en un deleite, cómo avanzaba páginas tan sólo esperando que aquel primo lejano, judío más bien ortodoxo, dejara de una buena vez de hablar y se enfocara el relato a la situación en por qué uno de los hermanos había muerto, que supongo es lo que más adelante sería develado.  Demoré la decisión, lo intenté, realmente lo intenté, pero llegó el punto en que me di cuenta de que sólo me engañaba a mi mismo dando vuelta páginas sin entender lo que leía, y peor aún, sin interesarme en ello.

Tengo otro libro de Roth más por leer, El Profesor del Deseo, veremos cómo me va con ese, pero creo que sólo después de un período de descanso sin don Philip. Claro, luego de Sale el Espectro sentí que se trataba de una apuesta con la que siempre me iría a ganador.

Errar es humano, dicen. Y seguro que Roth también ha errado de cuando en vez. De todas formas La Contravida quedará en la biblioteca, esperando el momento adecuado.

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2 pensamientos en “philip roth – la contravida

  1. Hola Jorge!
    Me pasó algo parecido al leer hace un par de semanas Me casé con un comunista de Roth, se me hizo eterno. Lo terminé más por sentido del deber que por otra cosa…
    Menos mal que inmediatamente después he leído el último libro de Paul Auster Un hombre en la oscuridad que me ha hecho olvidar el “ladrillo”, interesante a ratos pero ladrillo, de Roth. Si te gusta Auster te lo recomiendo, es de su más puro estilo.
    Un abrazo.

  2. Uy bueno, paso por la advertencia y a lo mejor me animo a leerlo de todas maneras. Y si, la La Señora Dalloway es una rareza que te deja huh? bueno….
    Saludos!

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