últimas palabras

Todo fue tan rápido que se me hace difícil recordar los detalles. La mujer venía en sentido contrario al mío, caminando con la mirada extraviada, o quizás demasiado fija en un punto lejano, vistiendo una falda larga en tono naranja y blusa de flores fuera de este tiempo. Nada de esto era tan curioso como el hecho de que sus manos las llevara semiflectadas, palmas hacia adelante. Mi primera impresión fue que se encontraba rezando un padrenuestro, pero algo en ella me hizo descartar la posibilidad.

De pronto su mirada se enfocó en mi de forma que fue imposible evitar demostrar que la observaba. Así, nuestros ojos chocaron de manera más bien incómoda, cuando a esas alturas ya estábamos demasiado cerca.

Detiene el paso frente a mi, al tiempo que pregunta:
– ¿Alguna vez has sentido tanta tristeza que puedes sentir la amargura en tu boca, que sientes al andar que tus piernas te flaquean?

Atónito, aún sin comprender qué es lo que estaba ocurriendo, cómo es que el tiempo había dado espacio para esta intervención, me quedo mudo, quizás esperando que no fuera más que una alucinación tras una noche sin dormir.
– A tu edad, probablemente no. Entonces no intentes comprender.

Y siguió andando hacia la esquina, al mismo ritmo lento de antes, sin detenerse ante el semáforo en rojo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s