la historia es así (iii)

Más bien era así.

Dos mujeres, compañeras de viaje, se encuentran en la calle con un auto estacionado. Al interior del auto, una niña de unos tres años, sola, algo adormecida. Las mujeres, con el instinto maternal a flor de piel, se preocupan por la niña. La saludan por la ventana, abren la puerta, le preguntan dónde está la mamá. Donde sea que esté, la ha dejado sola en un auto, a pleno sol. Las mujeres conversan y miran de un lado a otro, se notan contrariadas, molestas. Quién no lo estaría en su situación. Cómo puede haber una mujer tan desnaturalizada como para dejarla ahí. Aunque bien podría ser el padre, los hombres nunca piensan en los pormenores. ¿Y si le da hambre? ¿y si quiere ir al baño? ¿y si llega alguien y la rapta? es una niña linda, en un buen auto. La gente en estos días haría cualquier cosa por dinero.

¿Y ahora qué hacemos? obvio, esperar, ver si encontramos a la madre.

Van donde el cuidador de autos. ¿Usted no vio a la mujer de este auto? si, si, era una señora rubia, delgada, pero sólo después que salió me di cuenta que había quedado la niña en el auto, dama. ¿Y cómo andaba vestida? no se, pantalones blancos, polera de colores. Lo siento, veo tanta gente durante el día, usted sabe, en el verano se llena por acá.

Las amigas se miran, miran a la niña. Qué hacemos, hay que ir a buscar a un carabinero, ellos son los que se debieran encargar de esto, no se, llevar a la niña a la comisaría, dejar una nota en el auto, remolcar el auto, qué se yo.

Afortunadamente el cuidador de autos pensó lo mismo, y llegan en ese momento dos oficiales. Explican la situación, si, mire, ¿qué se hace en estos casos? ¿podrían llevarla a la comisaría? ¿Ustedes se encargan entonces? perfecto, mire que nosotras teníamos que irnos, pero no podíamos dejar a la niña sola. Muchas gracias, no, pero no hay de qué. Que tengan buen día, buen viaje. Mientras esto ocurre, un auto choca a pocos metros intentando estacionarse. Un oficial acude al lugar de los hechos, no fue nada grave, deja constancia de la situación.

Los carabineros siguen conversando con el cuidador. No sabe mucho, preguntará al colega que anda por ahí. Hablan con la niña, se quedan ahí al lado del auto. Hablan entre ellos. Uno mira constantemente su reloj. Son las 13:30, hora del almuerzo, y están frente a un restorán, toda una tortura.

Y en el restorán una familia observa todo lo ocurrido y conversa animadamente discutiendo sobre qué ocurre con la niña, cuando de pronto son interrumpidos por el mozo.

Señores, sus platos. ¿La reineta a la mantequilla? perfecto. ¿Mechada? okey. ¿Congrio frito? aquí está. En seguida les traigo los acompañamientos, señores.
-Ya me moría de hambre.
El servicio estaba más lento hoy ah?
Menos mal que teníamos con qué divertirnos.
Pero justo se estaba poniendo aburrido.
-Qué te apuesto que llega en un rato la mamá de la cabra chica. Rubia y tontorrona, no calculó que se iba a demorar un kilo en las compras.
Demás. Oye esta reineta está de lujo!

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