la historia es así (ii)

Es así.

Dos mujeres, ambas de lentes oscuros y cargando mochilas pequeñas, esperan al lado de un auto estacionado en la calle. Al interior del auto una niña de unos tres años, rubia, piel clara, realmente una niña muy linda. Las mujeres conversan y miran de un lado a otro, se notan contrariadas, molestas. Quién no lo estaría en su situación. Un camión se ha estacionado en segunda fila al lado del auto, el que no pueden sacar. Es mediodía, la hora en que se encontrarían con su contacto. Cómo van a salir, cómo se va a estacionar el auto de ellos con ese camión ahi. La niña sigue tranquila, los sedantes son suaves para no despertar sospechas, pero pronto podría empezar a llorar y llamar a la madre.

Van donde el cuidador de autos. ¿Usted no vio al del camión? si, si, pero no alcancé a decirle que no se podía estacionar. Es que estaba ayudando a salir a un caballero, dama. Claro, cuando me di cuenta el tipo ya no me hacía caso. Ok, gracias, da gusto estacionarse así con usted.

El cuidador escucha algo de la conversación de las mujeres y decide pecar de más que de menos y llamar a los carabineros que hacen rondas por el sector. Cuando llegan el camión ya se ha ido.

Damas, disculpen, estamos haciendo un control de rutina. ¿La niña es su hija? claro, me lo imaginaba. ¿Me permite sus documentos por favor?

La mujer está nerviosa, contrariada, pero con papeles limpios, el paco no será un problema, no, claro que no. La niña.. ¿habrán dado aviso? ¿la reconocerán? aún no sale en las noticias. ¿Y el contacto donde está?

El contacto en esos momentos viene llegando. Al ver a carabineros se desespera. Choca a otro auto estacionado, trata de salir hacia atrás, pero los nervios lo traicionan. Más que choque, fue un topón, un impacto de baja energía, nada terrible, vamos, lo saco en un segundo. Los carabineros siguen conversando con la mujer, y aparentemente no se han dado cuenta de la situación que ocurre unos metros más atrás. En sus maniobras finalmente el parachoques ya sea por fatiga de material o quien sabe cuál razón más o menos elaborada, hace un ruido suficientemente sonoro como para que uno de los hombres de la ley se percate y se dirija al sitio del suceso.

Ahora si que estamos cagados, se pudo leer claramente en la boca del chofer.

Sin embargo, tras un rato, las mujeres se van previos cordiales saludos al carabinero. El auto chocador finalmente es estacionado por el cuidador de autos un par de espacios más allá. Tuvo suerte joven, dijo el carabinero. Al auto estacionado no le pasó absolutamente nada. De todas formas dejaremos tomados sus datos. Si mi cabo, por supuesto, es que no se lo que me ocurrió. Ay señor carabinero, intervino la mujer regordeta que iba en el asiento del copiloto. Mi niño hace poco que está manejando. Manejaré yo de vuelta, no se preocupe.

Los carabineros siguieron un rato más ahí, con la niña.

Resulta que la historia tampoco era así.

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