Tears for Fears – Songs from the Big Chair

Los bapuleados años ochentas: Época perdida de la música de la que muchos reniegan, o se detienen sólo a mencionar bandas que permanecieron en el underground. Pese a ello, y pese a toda la generación de “I want my MTV”, existe material destacable de sobra.

Corría 1987 y Tears for Fears, el dúo de Roland Orzabal y Curt Smith  ya había comenzaba a cosechar éxito con The Hurting, un trabajo bastante inusual y atravesado por temáticas oscuras, donde Orzabal y Smith comenzaban a utilizar la música para hablar del Grito Primario (terapia en que se pone en contacto a la persona con experiencias traumáticas de su pasado, buscando resolveras para solucionar los problemas del presente). Pero tras ese trabajo nadie, salvo quizás ellos mismos, estaban previendo lo que se venía por delante: Songs from the Big Chair, una obra magnífica que escaló rápidamente al panteón de las obras maestras de la época.

Y es que pocas veces han coincidido tanto como en éste álbum la integridad artística, los afanes exploratorios y las sonoridades pop en un disco tan exitoso como éste.

Desde la partida sabemos que se trata de un disco especial, y es que bajo el disfraz de banda synth-pop, surge el poder y agresividad de Shout. Teclados reiterativos y guitarras que parecen mudas sólo para lograr mayor efecto en el solo del final. Y una primera característica común a todo el trabajo: fragmentación del formato canción, con quiebres instrumentales tan interesantes como extrañamente amigables, dando forma a un tema extenso, pero que jamás pierde de vista su pegajoso coro, que se transformaría en uno de los himnos de la época.

The Working Hour baja las revoluciones, un merecido descanso tras Shout. Nuevamente un tema extenso, con un interesante segmento instrumental, mientras Orzabal canta acerca de encontrar la razón del miedo, mientras se desarrolla un exquisito solo de saxo sobre la base reiterativa del tema.

Difícilmente alguien no conoce el tema siguiente, Everybody Wants to Rule the World: el tema pop por excelencia de la banda, con un coro memorable y aún así suficientes giros y detalles que lo alejan notablemente de ser “sólo” una canción pop.

Mothers Talk es quizás el tema que peor ha envejecido, con teclados ochenteros en un tema dinámico y acelerado, si bien para el final las cosas mejoran notablemente una interesante coda.

La segunda mitad del disco mantiene el nivel si no lo mejora. I Believe es una suave balada, con un ambiente de trasnoche, y breves quiebres jazzeros, tras uno de los cuales revienta Broken, un tema breve, eminentemente instrumental, donde la guitarra hace maravillas, sobre la atractiva base de bajo y teclados, mientras el tema marcha a un ritmo frenético hasta llegar a un intenso segmento vocal, al tiempo que sin notarlo y tras un interludio ya estamos en otro tema, el conocido Head Over Hills, otra de las joyas pop del disco, un pop refinado y lleno de recovecos sonoros, para llegar sin darnos cuenta a Broken (reprise), etiquetada como un tema en vivo que más bien pareciera ser un truco en el estudio de grabación, pero que sin embargo da un cierre rotundo a una suite fenomenal.

Sobre los aplausos de Broken surge suavemente los teclados del tema que da cierre al disco, Listen. Y vaya que hay que escuchar, un tema delicado, donde desaparece el formato canción para dar forma a una composición donde se crea una atmósfera en base a la reiteración del motivo principal y el uso de etéreas voces femeninas, brindando un cierre fenomenal a uno de los grandes álbunes de la década.

Después de Songs from the Big Chair vendría otro éxito, The Seeds of Love, tras lo cual el dúo se rompió. Orzabal editaría por su cuenta los discos Elemental y Raoul and the Kings of Spain, y si bien no alcanzan el nivel de los primeros trabajos de la banda, poseen suficientes méritos por si mismos. En 2004 finalmente Smith y Orzabal se reúnen para Everybody Loves a Happy Ending, un disco notablemente influenciado por los Beatles.

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4 pensamientos en “Tears for Fears – Songs from the Big Chair

  1. bah, movimiento por estos barrios… como se nota que ahora hay tiempo.

    tan rebuscadas tus frases jajajaja espero que Orzabal y Smit se sientan halagados.

    aparte de las típicas, no he escuchado nada de este disco. de ahí me lo prestái :D

    saludos

  2. estoy totalmente de acuerdo, un disco brillante, yo toco el teclado y siempre he intentado buscr un libro de partituras de ellos pero no hay manera, si sabes de algo me lo comenta

  3. tears for fears y su obra estan a tal altura que en estos tiempos se extrañan , siendo de 18 años,igual pude conocer a este notable grupo

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